Según el diario La razón, el soporte futuro del libro puede ser el peor enemigo de su porvenir. Paradojas de un sector en el que fotocopiar medio kilo de cuartillas encuadernadas no tenía sentido pero que podría afrontar, como el resto de la industria cultural, el fantasma de la «piratería» en el proceso de su digitalización. Cientos de páginas Web ya ofrecen enlaces para descargar copias ilegales de las novedades editoriales y miles de títulos clásicos.
A través de un solo enlace, en internet existen «bibliotecas» que facilitan el acceso a más de 7.500 títulos en castellano para ser descargados directamente, entre ellos, novedades como «Invisible», el último título de Paul Auster, y superventas como las sagas de «Crepúsculo» y «Millenium». Pero aún más. Desde Aristóteles a Sebald, y de Brecht a Zola, clásicos no sujetos a derechos de autor (pero con traducciones o ediciones que sí los tienen) pueden descargarse en pocos minutos.
Trasladando el caso a originales en inglés, los datos son más elocuentes. En EE UU, la consultora Attributor hizo el seguimiento de 913 títulos sobre 14 materias, desde libros científicos o de marketing hasta ensayo y ficción. Durante los últimos tres meses del año pasado, 9 millones de ejemplares fueron bajados desde 25 páginas. Su precio de mercado ascendería a 2.800 millones de dólares, unas pérdidas que suman el 13,5% del sector. Aunque predominan materias de estudio universitario, la consultora detectó entre los más «pirateados» a «Ángeles y demonios», de Dan Brown, y «Los hombres que no amaban a las mujeres», de Stieg Larsson.
«La solución –dice Ángeles Aguilera, directora de marketing de los sellos de Alfaguara– es dar algo más en las ediciones legales. El formato digital es vulnerable, pero se trata de hacer que merezca la pena pagar los seis u ocho euros de una descarga legal». «Hemos visto lo que ocurre en la música. Hay que enriquecer los libros con entrevistas, imágenes, actualizaciones, pero, sobre todo, con el trabajo bien hecho de la edición y la composición, porque ya hace tiempo que en América Latina aparecen fotocopias que se venden en las esquinas».
La verdad que sería un poco "de ilusos", el creer que los autores de e-books nos libraríamos de la piratería. Tal y como esta el mundo hoy en día es lo más lógico, aunque no sea lo más justo,claro. Pero bueno, para aquellos que dejamos que se descargue nuestro ebook de forma gratuita, puede ser hasta bebeficioso, porque puede actuar en forma de marketing viral, que aunque no sea deseado, puede que funcione ¿no?
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